viernes, 11 de marzo de 2016

18 de diciembre de 2015



He decidido escribir este blog sobre el cáncer de cérvix para contar mi experiencia y así poder ayudar a otras mujeres que estén pasando por lo mismo. 

Todo empezó el 2 de diciembre de 2015, tenía visita con mi ginecóloga porque quería cambiar de anticonceptivo y porque quería comentarle que cada vez que mantenía una relación sexual sangraba. Esto me pasaba desde que di a luz en 2011 y en octubre de 2013 (que había sido mi última revisión ginecológica) salió todo perfecto, y me dijeron que los sangrados eran normales ya que tenía el cuello del útero muy sensible. Ese 2 de diciembre de 2015, al hacerme la exploración la ginecóloga, me dice que algo no está bien y me da visita para la especialista del cuello del útero.

10 de diciembre de 2015 fue mi visita con la especialista. Todo fue muy extraño y ya me hizo sospechar algo. Al entrar en consulta y casi sin mediar palabra me hace una exploración, una ecografía y una biopsia. Y me dice que vuelva el día 22 q por los resultados. Una semana después me llaman para que vaya a buscar los resultados a primera hora al día siguiente.
18 de diciembre de 2015, ese día comenzó todo. Me presento junto con mi pareja a las 8 de la mañana en el despacho de la especialista para que me diera los resultados de la biopsia, sabía que algo malo tenia, pero nunca imagine que fuera un cáncer. Recuerdo las palabras de aquella doctora: “las células analizadas son células cancerígenas, lo siento. Vete al hospital St. Camil que te está esperando el doctor.” Y para allí fui, con todos mis nervios y sin poder parar de llorar. Aquel doctor me confirmo que tenía un tumor que ocupaba todo mi cuello del útero, pero hasta que no me hicieran más pruebas no sabrían el tamaño exacto y hasta donde se había extendido. Me explico todos los posibles tratamientos y me derivó al Hospital Bellvitge, uno de los mejores hospitales que tenemos en Barcelona.

Nunca podré olvidar el momento que me dijeron que tenía cáncer. Me quede en estado de shock, creo que no escuche nada más. En mi cabeza solo pasaba una idea: tienes cáncer. Y no podía dejar de llorar y reír (porque cuando me pongo nerviosa me río). Y cuando salí de consulta y ya habían pasado un par de horas, cuando me toco explicárselo a mis padres, a mi hermana, amigas y jefes fue cuando empecé a darme cuenta de la realidad y a preocuparme sobre mi futuro, mis sueños, mi vida y, sobretodo, mi hija.

No hay comentarios:

Publicar un comentario