He decidido escribir este blog sobre el cáncer de cérvix para
contar mi experiencia y así poder ayudar a otras mujeres que estén pasando por
lo mismo.
Todo empezó el 2 de diciembre de 2015, tenía visita con mi ginecóloga
porque quería cambiar de anticonceptivo y porque quería comentarle que cada vez
que mantenía una relación sexual sangraba. Esto me pasaba desde que di a luz en
2011 y en octubre de 2013 (que había sido mi última revisión ginecológica) salió
todo perfecto, y me dijeron que los sangrados eran normales ya que tenía el
cuello del útero muy sensible. Ese 2 de diciembre de 2015, al hacerme la exploración
la ginecóloga, me dice que algo no está bien y me da visita para la
especialista del cuello del útero.
10 de diciembre de 2015 fue mi visita con la especialista.
Todo fue muy extraño y ya me hizo sospechar algo. Al entrar en consulta y casi
sin mediar palabra me hace una exploración, una ecografía y una biopsia. Y me
dice que vuelva el día 22 q por los resultados. Una semana después me llaman
para que vaya a buscar los resultados a primera hora al día siguiente.
18 de diciembre de 2015, ese día comenzó todo. Me presento
junto con mi pareja a las 8 de la mañana en el despacho de la especialista para
que me diera los resultados de la biopsia, sabía que algo malo tenia, pero
nunca imagine que fuera un cáncer. Recuerdo las palabras de aquella doctora: “las células analizadas son células cancerígenas,
lo siento. Vete al hospital St. Camil que te está esperando el doctor.” Y
para allí fui, con todos mis nervios y sin poder parar de llorar. Aquel doctor
me confirmo que tenía un tumor que ocupaba todo mi cuello del útero, pero hasta
que no me hicieran más pruebas no sabrían el tamaño exacto y hasta donde se
había extendido. Me explico todos los posibles tratamientos y me derivó al Hospital
Bellvitge, uno de los mejores hospitales que tenemos en Barcelona.
Nunca podré olvidar el momento que me dijeron que tenía
cáncer. Me quede en estado de shock, creo que no escuche nada más. En mi cabeza
solo pasaba una idea: tienes cáncer. Y no podía dejar de llorar y reír (porque
cuando me pongo nerviosa me río). Y cuando salí de consulta y ya habían pasado
un par de horas, cuando me toco explicárselo a mis padres, a mi hermana, amigas
y jefes fue cuando empecé a darme cuenta de la realidad y a preocuparme sobre mi
futuro, mis sueños, mi vida y, sobretodo, mi hija.

No hay comentarios:
Publicar un comentario